Teleconsulta
Atender por video no es solo abrir una videollamada. La consulta tiene que empezar desde la cita, identificar bien al paciente, resistir una mala conexión y terminar en una nota de la historia clínica, con el consentimiento registrado. Esta página explica qué pedirle a una plataforma de teleconsulta y cómo funciona la videoconsulta que DoctIA incluye en su plan.
Una aplicación de videollamadas de uso general resuelve la imagen y el sonido, pero deja por fuera lo que convierte la llamada en un acto clínico: saber con quién habla, dejar constancia de lo que hizo y tener un plan cuando el video falla. La Resolución 2654 de 2019 pone la plataforma bajo responsabilidad de quien presta el servicio (artículo 21), así que la elección es suya.
Antes de decidir, revise la plataforma con un paciente de prueba, desde un celular con datos móviles y no solo desde el computador de su oficina. Así verá lo que verá su paciente: cuánto tarda en entrar, qué le pide el navegador y cómo se oye cuando la señal baja.
Cada instalación que le pida al paciente es una oportunidad de que llegue tarde o no llegue. Una persona mayor que debe descargar una aplicación, crear una cuenta y recordar una clave pasa el comienzo de la consulta pidiendo ayuda por teléfono. Un enlace que se abre en el navegador elimina ese paso.
Envíe el enlace con tiempo, por correo o por WhatsApp, y pida al paciente que lo abra unos minutos antes, en un lugar privado, con el celular cargado y buena señal. Si es la primera vez, sugiera que pruebe el micrófono y la cámara al abrirlo; la mayoría de los problemas son permisos del navegador que no se aceptaron.
Puede tener su primera historia clínica firmada esta misma tarde: la cuenta se crea en dos minutos y no pide tarjeta.
Crear mi cuenta gratisQue el profesional admita al paciente en la sala tiene dos ventajas. La primera es de orden: si la consulta anterior se alarga, el siguiente espera sin interrumpir. La segunda es de seguridad: nadie entra a una consulta en curso solo por tener el enlace.
Al iniciar, identifíquese y verifique la identidad del paciente, por ejemplo con su nombre completo y su documento. Pregunte si hay alguien más en la habitación y quién es. Con menores, confirme que el acudiente esté presente. La Resolución 2654 de 2019 pide identificar al profesional frente al usuario y al usuario con buenas prácticas de seguridad del paciente.
En la videoconsulta de DoctIA, el video va cifrado entre el navegador del profesional y el del paciente: el servidor no puede verlo y no lo graba, aun cuando una red móvil obliga a retransmitirlo. Para la privacidad del paciente significa que no queda una copia de la conversación guardada en un servidor que alguien pueda consultar después.
La Resolución 2654 de 2019 deja al prestador la decisión de grabar las videollamadas; si lo hace, debe pedir autorización al usuario y al profesional e incluir la grabación en la historia clínica, con sus tiempos de conservación. Con DoctIA esa situación no se presenta, porque no graba: lo que queda es la nota que usted escribe y firma.
Una red inestable, un navegador desactualizado o un celular sin batería pueden cortar la consulta. El artículo 7 de la Resolución 2654 de 2019 incluye, entre lo que se debe informar al paciente, los procedimientos a seguir ante fallas tecnológicas y de comunicación. Tenerlos definidos antes de que pasen evita improvisar con el paciente esperando.
La sala de DoctIA tiene un chat de respaldo si el video no conecta y permite compartir pantalla, útil para revisar un resultado o explicar una indicación. Aun así, acuerde con cada paciente qué hacer si todo falla, y escríbalo en el consentimiento para que no dependa de la memoria de nadie.
La teleconsulta necesita su propio consentimiento informado. El artículo 7 de la Resolución 2654 de 2019 pide explicar cómo funciona la atención con tecnologías de la información, su alcance, riesgos, beneficios, el manejo de la privacidad y de los datos personales, qué hacer ante una emergencia o una falla tecnológica, y dejar constancia del consentimiento en la historia clínica.
El parágrafo 2 del artículo 13 añade que las actividades de telemedicina se registran en la historia clínica de la persona atendida. En DoctIA la videoconsulta se abre desde la historia clínica de la cita, así que la nota se escribe en el mismo expediente, con firma, fecha y hora, y los consentimientos quedan guardados allí mismo.
El video funciona bien para controles, revisión de resultados, seguimiento de tratamientos, psicoterapia, orientación nutricional y muchas primeras valoraciones. Tiene límites evidentes cuando el examen físico es decisivo. La norma deja en su autonomía decidir si el paciente requiere atención presencial, y le permite abstenerse de atender a distancia si lo fundamenta.
Sobre la fórmula, el artículo 19 de la misma resolución permite prescribir medicamentos solo en telemedicina interactiva y telexperticia sincrónica; los de control especial siguen las reglas de la Resolución 1478 de 2006. Si necesita ordenar exámenes o formular, tenga listo cómo le hará llegar el documento al paciente.
La videoconsulta está incluida en el plan de $350.000 COP al mes, sin cobro por minuto ni por sesión. Usted marca la cita como virtual, abre su historia clínica desde la agenda, inicia la videoconsulta y comparte el enlace con el paciente por correo o WhatsApp. El paciente entra desde el navegador, sin instalar nada, y usted lo admite en la sala.
Una advertencia honesta: tener la plataforma no equivale a tener el servicio habilitado. La Resolución 3100 de 2019 trata la telemedicina como una modalidad que se declara al inscribirse y habilitar servicios, con criterios propios. Ese trámite es suyo ante la secretaría de salud; DoctIA le da la herramienta y el registro en la historia.
Videoconsulta incluida, con la nota en el mismo expediente. 9 días de prueba, sin tarjeta.
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