Calculadora clínica · Cardiología y cuidado intensivo
La PAM es la presión que realmente perfunde los órganos durante el ciclo cardíaco completo, y por eso es la cifra que se usa como meta en choque y en emergencia hipertensiva, no la sistólica.
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La presión arterial media no es el promedio aritmético entre sistólica y diastólica, porque el corazón no pasa el mismo tiempo en sístole y en diástole. A frecuencias cardíacas normales, la diástole ocupa aproximadamente dos tercios del ciclo, y la sístole uno.
De ahí la fórmula habitual: PAM igual a la sistólica más dos veces la diastólica, dividido entre tres. Es una aproximación buena en el rango fisiológico y deja de serlo en taquicardia importante, donde la diástole se acorta y la fórmula subestima la PAM real.
En choque séptico, la recomendación de la Surviving Sepsis Campaign es apuntar a una PAM de 65 mmHg o más como objetivo inicial de reanimación. Ese número no es mágico: es el umbral por debajo del cual la autorregulación de la mayoría de los lechos vasculares deja de compensar.
Apuntar más alto de forma rutinaria no demostró beneficio y sí más eventos adversos, sobre todo arritmias por vasopresores. Por eso la meta se individualiza hacia arriba solo cuando hay razones para hacerlo.
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Crear mi cuenta gratisLa fórmula estima. Un catéter arterial mide la PAM integrando el área bajo la curva de presión, que es el valor real, y es el método de referencia cuando el paciente está con vasopresores.
Las diferencias importan en dos escenarios frecuentes: taquicardia marcada, donde la fórmula subestima, y presión tomada con manguito de tamaño inadecuado, donde el error de partida contamina todo el cálculo. Un manguito pequeño para el brazo sobrestima la presión; uno grande la subestima.
La PAM cobra sentido en el tiempo: importa si viene subiendo o bajando y con qué soporte. Doctia registra los signos vitales de cada consulta y los grafica en la evolución del paciente, dentro de la historia clínica firmada.
PAM igual a la presión sistólica más dos veces la diastólica, todo dividido entre tres. La diastólica pesa el doble porque a frecuencias normales el corazón pasa cerca de dos tercios del ciclo en diástole.
En un adulto sano suele estar entre 70 y 100 mmHg. Más que el rango de normalidad, en el paciente crítico interesa el umbral: por debajo de 65 mmHg la perfusión de la mayoría de los órganos deja de estar garantizada.
Porque la perfusión de los órganos depende de la presión sostenida durante todo el ciclo cardíaco, no del pico sistólico. Un paciente puede tener una sistólica aceptable con una diastólica muy baja y una PAM insuficiente.
Pierde exactitud. Con frecuencias altas la diástole se acorta y la ponderación de dos tercios deja de reflejar el ciclo real, de modo que la fórmula subestima la PAM. En pacientes con soporte vasopresor, la medición invasiva es el método de referencia.
La presión de perfusión cerebral es la PAM menos la presión intracraneal. Por eso en hipertensión intracraneal la meta no se fija sobre la PAM aislada: subir la PAM sin conocer la presión intracraneal no garantiza perfundir el cerebro.
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