Calculadora clínica · Neurología y urgencias
Puntúe los tres componentes y obtenga el total con su interpretación. Debajo, lo que casi nunca acompaña a una calculadora: cómo se reporta bien, cuándo el puntaje engaña y qué hacer con él.
La escala de coma de Glasgow mide el nivel de conciencia a partir de tres respuestas observables: si el paciente abre los ojos, si habla con sentido y si mueve las extremidades cuando se le pide o cuando se le estimula. No mide daño anatómico ni pronóstico por sí sola: mide en qué estado está el paciente en este momento.
Se creó en 1974 para el trauma craneoencefálico, y hoy se usa en cualquier alteración aguda del estado de conciencia: intoxicación, estatus posictal, encefalopatía metabólica, sepsis o hipoglucemia. Su valor está en que dos personas distintas, en dos turnos distintos, describen al mismo paciente con el mismo lenguaje.
Se puntúa lo que el paciente hace, no lo que uno cree que podría hacer. Si hay asimetría entre lados, se registra la MEJOR respuesta motora obtenida: el objetivo del puntaje es medir conciencia, no localizar la lesión (la focalización se describe aparte, en el examen neurológico).
La secuencia importa. Primero se observa sin tocar al paciente, luego se le habla, y solo si no responde se aplica estímulo doloroso —presión en el lecho ungueal, en el trapecio o supraorbitaria—, siempre de forma estandarizada y creciente.
Puede tener su primera historia clínica firmada esta misma tarde: la cuenta se crea en dos minutos y no pide tarjeta.
Crear mi cuenta gratisLos rangos clásicos del trauma craneoencefálico dividen la gravedad en tres, y son los que usa esta calculadora. Sirven para clasificar y para comunicar, no para decidir por sí solos: un Glasgow de 14 con vómito persistente y anisocoria es una urgencia, y un 15 tampoco descarta lesión intracraneal.
Un total de 8 no dice lo mismo según de dónde salga. O4-V1-M3 (abre los ojos espontáneamente pero tiene flexión anormal) y O1-V2-M5 (no abre los ojos pero localiza el dolor) suman lo mismo y son pacientes distintos, con pronósticos distintos.
Por eso el estándar es escribir siempre los tres valores: «Glasgow 8 (O4 V1 M3)». La respuesta motora es la que más peso pronóstico tiene de las tres, y la que primero se pierde de vista cuando solo se anota el total.
Hay situaciones en las que un componente simplemente no se puede evaluar, y forzar un número es peor que dejarlo marcado. La convención es anotar el componente como no valorable en vez de puntuarlo con 1.
La mayoría de las diferencias entre observadores no vienen de la escala, sino de cómo se aplica el estímulo y de qué se cuenta como respuesta.
El puntaje sirve si queda escrito con su hora y se puede comparar con el anterior. En DoctIA, la evolución del paciente guarda cada evaluación con fecha y hora, y las escalas quedan dentro de la historia clínica firmada, no en una hoja suelta.
El copiloto clínico incluido lee el caso tal como usted lo escribe —«no abre los ojos, emite sonidos, retira al dolor»— y propone el puntaje con su desglose para que usted lo confirme antes de firmar. El cálculo lo hace el mismo motor de esta página.
DoctIA guarda cada evaluación con su hora en la evolución del paciente, y el copiloto propone el puntaje leyendo el caso que usted escribe. 30 días de prueba, sin tarjeta.
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