Comparativa
No es lo mismo un profesional atendiendo solo que un centro médico con varias sedes y profesionales. Esta comparativa muestra la diferencia real en cómo se gestiona cada modelo, qué señales indican que ya se pasó de uno a otro, qué cambia en costos y operación, y qué necesita cada uno de su software.
9 días gratis, sin tarjeta · luego $350.000 al mes, sin permanencia
La necesidad aquí es simple: una agenda propia, la historia clínica de sus pacientes y una forma de que le agenden sin depender de contestar el teléfono todo el día. No hace falta manejar sedes ni jerarquías de roles cuando todo pasa por una sola persona que atiende, registra y cobra.
La ventaja del consultorio independiente es el control: usted decide horarios, precios y forma de atender, y conoce a cada paciente. La desventaja es que todo depende de usted: si se enferma o viaja no hay ingresos, y las tareas administrativas (agenda, cobros, recordatorios) compiten con el tiempo de consulta.
Cuando hay varios profesionales, y posiblemente más de una ubicación física, aparecen necesidades nuevas: roles administrativos separados de quien atiende, una recepción que gestiona varias agendas a la vez, una caja común con egresos compartidos y una vista consolidada para quien es dueño o administra el centro.
El centro médico gana en cobertura y en continuidad: el paciente encuentra horario aunque un profesional no esté, y los ingresos no dependen de una sola persona. A cambio exige coordinación: acuerdos de participación, reglas sobre quién ve qué historia y alguien que responda por la operación mientras los profesionales están atendiendo.
Puede tener su primera historia clínica firmada esta misma tarde: la cuenta se crea en dos minutos y no pide tarjeta.
Crear mi cuenta gratisCuando más de una persona empieza a atender con horarios distintos, cuando ya necesita a alguien dedicado a la recepción y la agenda, o cuando abre una segunda ubicación física, en la práctica ya está operando como un centro, aunque legalmente siga siendo el mismo consultorio.
El cambio rara vez es una decisión: se acumula. Por eso conviene reconocer las señales y organizarse antes de que la desorganización se note en los pacientes. Un ejemplo común: el segundo profesional empezó atendiendo dos tardes por semana en la agenda del primero y un año después atiende a diario, sin rol definido ni acuerdo de participación escrito.
En el consultorio independiente la agenda, la historia y la caja son una sola tarea que usted revisa al final del día. En un centro se vuelven procesos con responsables distintos: la recepción agenda y cobra, cada profesional escribe sus notas, el administrador cierra la caja y el propietario revisa la planilla del mes.
Eso obliga a tomar decisiones que antes no hacían falta: quién puede mover una cita ajena, qué ve la recepción del expediente, cómo se registra el ingreso de cada profesional y quién responde por la historia clínica del paciente que atienden dos personas. Escribirlo en una página antes de sumar al segundo profesional ahorra muchas discusiones.
Crecer a centro añade egresos fijos antes de que lleguen los ingresos adicionales. Antes de dar el paso conviene tener claro el punto de equilibrio nuevo: cuántas consultas al mes hacen falta, entre todos, para cubrir arriendo, recepción, servicios y software, y cuánto tiempo puede sostener la diferencia mientras las agendas nuevas se llenan.
El error más común es calcular solo el arriendo adicional y olvidar la nómina de recepción, que es el egreso fijo que más pesa en un centro pequeño. El segundo es no definir por escrito el acuerdo con cada profesional antes de que empiece a atender.
Para un consultorio independiente, con agenda, historia clínica electrónica y página de reservas suele bastar. Para un centro se necesita además roles y permisos por profesional, agendas separadas visibles desde recepción, finanzas por profesional y, en algunos casos, soporte para múltiples sedes con una vista consolidada para el propietario.
Lo que no conviene en ningún caso es una herramienta distinta por profesional: el expediente del paciente se fragmenta, la recepción no ve las agendas juntas y el RIPS hay que armarlo a mano. Lo mismo aplica a una hoja de cálculo de caja por profesional: al cierre del mes nadie sabe cuánto ingresó el centro ni cuánto corresponde a cada uno.
La Resolución 3100 de 2019 regula la habilitación de los prestadores de servicios de salud, sean profesionales independientes o instituciones, y el estándar de historia clínica y registros es uno de sus requisitos en ambos casos. Lo que cambia con el crecimiento no es la obligación sino la complejidad de cumplirla con varias personas.
La Resolución 1995 de 1999 asigna la custodia de la historia clínica al prestador y prevé un comité de historias clínicas; en un centro, ese comité deja de ser una formalidad y se vuelve el espacio donde se acuerdan las reglas de acceso. Y la Ley 1581 de 2012 exige que esté claro quién es el responsable del tratamiento de los datos: en un centro con varios profesionales, hay que definirlo.
Doctia funciona igual para un profesional independiente que para un centro con varios profesionales y sedes: los usuarios con roles, las agendas por profesional y las ubicaciones adicionales se activan dentro de la misma cuenta a medida que el consultorio crece, sin migrar datos ni cambiar de sistema.
El expediente único por paciente, la página pública de reservas y los RIPS en formato JSON según la Resolución 948 de 2026 son los mismos en los dos modelos. Un solo plan, sin cobros por paciente ni por consulta: 9 días de prueba, luego $350.000 COP al mes.
Sí. Un consultorio independiente puede usar Doctia con un solo usuario, su propia agenda, historia clínica electrónica y página de reservas, sin necesidad de configurar roles adicionales. Cuando sume a alguien más, crea el segundo usuario con su rol dentro de la misma cuenta, sin cambiar nada de lo que ya tiene.
También. Doctia soporta varias sedes o ubicaciones y varios profesionales, cada uno con su usuario, rol y agenda, dentro de la misma cuenta del centro. La recepción ve todas las agendas, el propietario administra usuarios y permisos, y cada profesional firma sus propias notas. Es el uso pensado para centros, IPS y clínicas.
Cuando más de una persona empieza a atender con horarios distintos, cuando necesita un rol administrativo separado de quien atiende, cuando hay egresos comunes que se reparten entre varios o cuando abre una segunda ubicación física. En ese punto ya está operando como un centro, aunque legalmente siga siendo el mismo consultorio, y conviene organizarse como tal.
No en Doctia. Puede empezar como consultorio independiente y, cuando sume profesionales o sedes, activar los roles, las agendas adicionales y las ubicaciones dentro de la misma cuenta. Los pacientes y las historias firmadas siguen donde estaban; solo se agregan usuarios y agendas.
Tres definiciones, por escrito: el acuerdo de participación (porcentaje, arriendo o valor fijo), qué ve cada uno del expediente del otro y quién responde por la agenda y la caja durante el día. Después, en el sistema: su usuario propio, su rol, su horario y los servicios que atiende. Todo eso antes de su primera cita.
Lo mismo: un solo plan, sin cobros por paciente ni por consulta. 9 días de prueba con todas las funciones y sin tarjeta; luego $350.000 COP al mes, con pago por Wompi (Bancolombia). Los usuarios con roles para centros, IPS y clínicas están incluidos.
Con un expediente único por paciente para todo el centro: la evolución es una sola, en orden cronológico, y cada nota queda firmada por el profesional que la cerró, con fecha, hora y sede. Así el profesional de la segunda sede ve los antecedentes y no se abren dos historias para la misma persona.
Doctia se adapta desde un profesional independiente hasta un centro con varias sedes. 9 días de prueba.
9 días gratis, sin tarjeta · luego $350.000 al mes, sin permanencia
¿Dudas? Escríbanos por WhatsApp · ¿Ya tiene cuenta? Ingresar